El universo de «Tony» se expande con simulador de vuelo arcade
La escena de Atari 8-bits asiste a la expansión de una de sus sagas contemporáneas más notables. El programador serbio Vladimir “Popmilo” Janković, tras el reconocimiento obtenido con «Tony: Montezuma’s Gold» —ganador de la FujiCup 2024—, ha revelado nuevos avances de «Tony Fly», un minijuego de simulación de vuelo que se integra como el tercer capítulo de la serie, después de «Tony Do It!» y «Tony GO».
En esta ocasión, la propuesta abandona el terreno de los puzles y la acción lateral para adoptar la forma de un shooter aéreo de ritmo arcade, donde el jugador controla un avión en desplazamiento libre —izquierda, derecha, arriba y abajo— mientras gestiona variables como altitud y combustible, enfrenta oleadas de enemigos y busca sobrevivir el mayor tiempo posible o derribar un número determinado de objetivos.
El aspecto técnico de «Tony Fly» destaca por el uso de un motor gráfico estrechamente vinculado al sistema de fractales visto en «Koronis Rift» (Lucasfilm Games, 1985). El propio Janković ha señalado para Atariteca que “el horizonte ya está en movimiento” y que actualmente trabaja en rutinas de soft sprites para escalar elementos como nubes, aviones y dirigibles, una solución que permite construir una sensación de profundidad poco habitual en el hardware de 8 bits. Esta base tecnológica no solo define la estética, sino que estructura la jugabilidad al introducir enemigos que avanzan de frente o disparan en trayectoria directa hacia el jugador.
En términos narrativos, «Tony Fly» continúa la travesía del protagonista tras los eventos de entregas previas. Luego de superar junglas, pantanos, ruinas y catacumbas hasta alcanzar la cámara del tesoro en «Tony: Montezuma’s Gold», y escapar posteriormente del recinto en «Tony Do It!», el intrépido periodista emprende ahora el regreso a la oficina editorial donde trabaja. Para lograrlo, deberá pilotar un avión mientras evita el asedio de carteles enemigos, con el objetivo final de revelar al mundo la...
En esta ocasión, la propuesta abandona el terreno de los puzles y la acción lateral para adoptar la forma de un shooter aéreo de ritmo arcade, donde el jugador controla un avión en desplazamiento libre —izquierda, derecha, arriba y abajo— mientras gestiona variables como altitud y combustible, enfrenta oleadas de enemigos y busca sobrevivir el mayor tiempo posible o derribar un número determinado de objetivos.
El aspecto técnico de «Tony Fly» destaca por el uso de un motor gráfico estrechamente vinculado al sistema de fractales visto en «Koronis Rift» (Lucasfilm Games, 1985). El propio Janković ha señalado para Atariteca que “el horizonte ya está en movimiento” y que actualmente trabaja en rutinas de soft sprites para escalar elementos como nubes, aviones y dirigibles, una solución que permite construir una sensación de profundidad poco habitual en el hardware de 8 bits. Esta base tecnológica no solo define la estética, sino que estructura la jugabilidad al introducir enemigos que avanzan de frente o disparan en trayectoria directa hacia el jugador.
En términos narrativos, «Tony Fly» continúa la travesía del protagonista tras los eventos de entregas previas. Luego de superar junglas, pantanos, ruinas y catacumbas hasta alcanzar la cámara del tesoro en «Tony: Montezuma’s Gold», y escapar posteriormente del recinto en «Tony Do It!», el intrépido periodista emprende ahora el regreso a la oficina editorial donde trabaja. Para lograrlo, deberá pilotar un avión mientras evita el asedio de carteles enemigos, con el objetivo final de revelar al mundo la...